martes, 19 de abril de 2011

MAYAS

Zona geográfica donde habitaban: La civilización maya habitó una vasta región denominada Mesoamérica, en el territorio hoy comprendido por cinco estados del sureste de México que son, Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán; y en América Central, en los territorios actuales de Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador, con una historia de aproximadamente 3.000 años.




Vestimenta: Este tipo físico acostumbraba a vestirse si era hombre, con un taparrabo consistente en una faja que se arrollada a una faldilla corta de cuero (mástil) llamada maxtat. Las mujeres se ponían una falda de cintura a los pies solían también llevar un paño cuadrado que cubría el busto y se anudaba a la espalda. Tanto hombres como mujeres calzaban sandalias y llevaban una manta, además de lo dicho. Los habitantes de la ciudades se vestían de acuerdo con su rango, que se manifestaba en la vestimenta. Por ejemplo el hombre de la clase popular vestía un calzón sujeto a la cintura por una faja, y una camisa sin mangas. Las mujeres en cambio, se ponían una camisa con tres aberturas, llamadas huipil, que le cubría el torso; desde la cintura a los pies se arrollaban un refajo de colores. Las clases superiores portaban las mismas prendas pero de mejor calidad.



Desarrollo tecnológico: Sus desarrollos tecnológicos no fueron muy sofisticados, hasta cierto punto rudimentarios, pero algunos son interesantes.

1) Los mayas del Preclásico, no tuvieron un gran desarrollo tecnológico solo usaron cuchillos de obsidiana, un telar que consistía en amarrar a un árbol los hilos y a unos dos metros, se tejía en el telar. En instrumentos usaron caparazones de tortuga y troncos huecos. Además se coas de madera para labrar la tierra.

2) En el periodo Clásico, se desarrollaron la rueda (aunque solo la usaron para pequeños juguetes de barro), una especie de escalinata para subir las piedras para construir, piedras afiladas para labrar las piedras, caracoles huecos para emitir sonidos, agujas de hueso, canoas donde a lo mucho andaban 5 personas, eran delgadas como los kayacs, pero muy resistentes (se cree que llegaron a Florida y las Antillas Menores con esas canoas). Con todo eso, podían tejer, elaborar cestas, vasijas, además tenían sus armas (no recuerdo el nombre exacto) pero eran maderas con obsidiana incrustada, además de lanzas y flechas.

3) En el periodo Pos clásico, ya no hubo desarrollo tecnológico, solo científico.

Con el desarrollo científico, aclaro que ese hubo en los tres periodos, de hecho en el Clásico se desarrollo mucho, pero con ese me refiero a la prediccn de eclipses, las matemáticas, la astronomía y astrología y esas ciencias.

Arquitectura: La planificación de los centros ceremoniales mayas estuvo marcada por la topografía y las condiciones del terreno, lo cual determinó las diferentes formas y estructuras de las edificaciones.

La arquitectura maya participó de las características generales de las culturas americanas, pero tuvo modalidades especiales, incluso de su propio estilo (el “arco falso”, bóveda maya, cresterías, estelas y altares).

Se registraron varios estilos arquitectónicos como el “estilo Petén” en Uxmal, el “estilo Usumacinta” en Palenque, el estilo Puuc de Uxmal, entre otros. Y hubo además otro detalle muy valioso, el de la pintura mural integrada a la arquitectura.

Entonces, la cultura maya produjo una arquitectura monumental, de la que se conservan grandes ruinas en Palenque, Uxmal, Tikal, Quiriguá, Tajín, Copán, entre otros.



Elementos arquitectónicos mayas

· Plataformas ceremoniales: De poca altura (máximo cuatro metros), en los lados tenían figuras labradas. Escenarios de ceremonias públicas, en la parte superior había altares, banderas, incensarios y, a veces, un tzompantli: hilera de varas con cráneos ensartados.



· Pirámide: Superposición de varias plataformas, sin nunca culminar en un volumen geométrico realmente piramidal. Sirve de basamento al templo, acercándolo lo más posible al cielo, pero tuvo también una función funeraria secundaria en importancia.





· Templo: El templo es de planta cuadrangular, muros verticales con una, tres o cinco entradas que conducen a varias piezas, sea directamente, o sea pasando por un pórtico, cuando hay varias puertas. Las entradas se cerraban mediante cortinales o esteras amarradas en el interior a unas argollas empotradas, tres en cada lado de la entrada.Los templos carecen de ventanas, pero en algunos casos pueden tener aperturas en forma rectangular o imitando el signo IK, que significa aire. El espacio interior del templo varía mucho, desde los minúsculos santuarios del Petén hasta los de mayor amplitud de Palenque.




· Crestería: Elemento propio de la arquitectura maya, que consiste en una alta construcción situada sobre el techo del templo, la cual hace resaltar la verticalidad del conjunto pirámide-templo y la idea de acercamiento al cielo. La crestería se aplicaba la mayor parte de los elementos decorativos simbólicos.



· Orientación: La orientación de las construcciones en el área de los mayas durante la época clásica, tiende a coincidir con los puntos cardinales.


· Bóveda maya: Se le ha denominado como falsa, salediza o simplemente maya, esta se fabrica acercando los muros a partir de cierta altura (inmediatamente encima del dintel de las puertas), superponiendo las hiladas de piedras de manera que cada hilada sobresalga de la inmediata inferior, hasta dejar en la parte superior un corto espacio que se cerraba con una pequeña losa.El factor que permitió el funcionamiento de este tipo de bóveda fue el conocimiento del mortero de cal ya usado en los muros, el cual daba cohesión al núcleo y permitía la adherencia de las piedras del parámetro. El techo así obtenido era semejante en el interior al de la choza y determinaba un corte transversal en forma de triángulo o trapecio. Su inconveniente era que sólo permitía techar espacios angostos, ya que para piezas de mayor anchura, la altura necesaria para garantizar estabilidad de la bóveda hubiera sido excesiva. Sin embargo se hizo en algunos casos excepcionales, como en la cripta funeraria del Templo de las Inscripciones.



· Estela: La estela es un monolito que, empieza por ser una referencia calendárica y acaba por ser una obra de arte. En sus inicios la estela no pasaría de ser un "marcador". Su función es fungir como un libro de registro siendo su principal objetivo anotar una fecha. El numeral, poco a poco, se transformó en glifo poético. A partir del siglo III d. C., aparecen las estelas coincidiendo con hechos religiosos realizados en cada "período" calendárico de los que hoy se pueden rehacer cronologías y niveles históricos de la cultura maya.




· Glifo: Ornamento que enmarca un ideograma desarrollado con la mayor pulcritud. Se dio nombre de glifo emblema a los signos que se incluían en las inscripciones, en la imposibilidad de definir más exactamente su real significación. Se interpretaron como glifos nominales los que se encuentran registrados en los costados del sarcófago de Palenque, junto con representaciones humanas que suponen a los familiares del personaje enterrado.Los glifos servían para designar el nombre, deidad tutelas del sitio, dinastía reinante o algún elemento que la caracterizara. También había ciertos glifos relacionados con la vida de varios gobernantes, de las ciudades: nacimiento, captura y sacrificios y nombres de personajes, así como también ascenso al poder, posibles alianzas de linaje, matrimonios, mención de antepasados y descendientes.





Forma de escritura: La escritura maya, común y equívocamente llamada jeroglíficos mayas, fue el sistema de escritura usado por la civilización maya precolombina en Mesoamérica, siendo el único sistema de escritura descifrado de los sistemas de escritura mesoamericanos. Las primeras inscripciones que son identificables como mayas datan del siglo III a. C., y la escritura fue usada hasta un poco después de la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI (e incluso luego en lugares como Tayasal). La escritura maya usaba logogramas complementados por un juego de glifos silábicos, con funciones similares a los de la escritura japonesa. La escritura maya fue llamada "jeroglífica" por los antiguos exploradores europeos de los siglos XVIII y XIX, quienes no la entendían, pero encontraron que tenía reminiscentes similitudes en su apariencia con los jeroglíficos egipcios, con

los que la escritura maya no está relacionada.



Producción literaria: Hay pocos ejemplos de la literatura maya, pues muchos códices mayas (libros) fueron destruidos por el tiempo, la humedad o los misioneros españoles, y sólo se salvaron cuatro: El Códice de Dresde; el Códice Tro-Cortesiano, el Códice Peresiano y el Códice Grolier que se encuentran respectivamente en Dresde, Alemania; Madrid, España; París, Francia; y Ciudad de México, México. Los Libros de Chilam Balam, El Popol Vuh y Los Anales de los Cakchiqueles fueron escritos respectivamente en maya yucateco, quiché y cakchiquel utilizando el alfabeto latino traído por los españoles. Así, la “pureza” de estos libros está bajo sospecha pues los españoles pudieron haber influido de forma directa o indirecta, pero de cualquier forma, son libros mayas, es decir de los mayas que vivieron en tiempos de la colonia española. En el caso del Popol Vuh, el descubrimiento de un bajorrelieve de 1.500 años de antigüedad en la Acrópolis, (una pirámide de cerca de 75 m de altura) en Toniná, Chiapas, podría confirmar la autenticidad del Popol Vuh. La decoración muestra 4 dignatarios mayas, representando los señores del mundo subterráneo y a la guerra, la agricultura, el comercio y el respeto a la divinidad. Juan Yadeun, director de las excavaciones en Toniná, sostiene que, en el Popol Vuh y en otros antiguos textos, se encuentran muy a menudo descripciones de los cuatro dignatarios, llamados a representar la estructura y la iconografía misma del poder en el mundo maya clásico. Existen algunos otros libros mayas de la época de la conquista, como el Códice de Calkiní.

Los mayas no tuvieron un alfabeto semejante al nuestro. Su lenguaje escrito consistía en un sistema de dibujos simbólicos y convencionales, de tipo jeroglifico; es todo lo que se sabe hasta ahora de este lenguaje. Fue el primer sistema de escritura desarrollado en América. Escribían sus libros sobre una especie de papel fabricado sobre la base de fibras vegetales, y los volúmenes eran largas tiras, dobladas varias veces sobre sí mismas, que debían desplegarse para la lectura. Las cubiertas se hacían de madera muy decorada.

Las obras literarias que se conservan son poquísimas, y consisten en textos escritos originariamente en lengua maya pero con caracteres latinos, por nativos que conocían también la lengua española, en épocas posteriores a la Conquista. En general, los libros que se conservan no son de fácil interpretación, sobre todo porque tienen carácter mitológico y religioso, y se apoyan en las ideas metafìsicas de dichos pueblos. A veces su sentido escapa a la comprensión de los mismos mayistas. Revelan una inspiración muy poética, un profundo sentido patriótico, y a cada instante se refieren a la historia, la ciencia y la religión de su época.

Obras

Se conserva una pieza dramática. El Rabinal Achí, escrito entre los quichés, una tribu del pueblo maya, que dramatiza las rivalidades entre dos estados, sus sistemas de vida, sus guerras, y la captura y muerte de uno de los príncipes guerreros.


Otro libro, los Anales de los cakchiqueles, escrito también en lengua maya y de caracteres latinos, refiere la historia de ese pueblo, maya también, con datos históricos, religiosos y mitológicos mezclados.


El libro de Chilam Balam, otra obra famosa, expresa la desesperación de los indígenas ante la invasión de los españoles, profetizada por un sacerdote. Hay varias versiones distintas de esta pieza, escrita en distintos pueblos, con contenidos diferentes. Se mezclan en este libro noticias de historia, medicina, religión, calendarios, rituales, astronomía, miscelánea y fragmentos puramente literarios, es decir, la suma de la sabiduría maya.


Se supone que fueron escritos por sacerdotes mayas que transcribieron los textos jeroglíficos sagrados de cada lugar, y que en cada caso agregaron noticias de los acontecimientos locales. Se los consideraba libros sagrados, y se leían en ocasiones especiales. Las copias que se conservan no son las originales, sino del siglo XVI y aun de nuestros días.


Popol Vuh o Libro del Consejo

El Popol Vuh o Libro del Consejo de los indios quichés (Popol significa Comunidad o consejo, y Vuh, libro) se transmitió originalmente por tradición oral hasta mediados del siglo XVI, en que fue escrito por un indígena en lengua quiché, pero con caracteres latinos. Este manuscrito fue traducido al castellano por el padre Francisco Jiménez, cura párroco de Santo Tomas Chuilá, antigua población de Guatemala. La versión del padre Jiménez fue incluida por éste en el primer tomo de la Crónica de la Provincia de Chiapa y Guatemala. Existen, además, varias traducciones a otras lenguas europeas, realizadas desde el siglo XVIII por estudiosos de los orígenes de las culturas indígenas en América. En esta obra excepcional pueden distinguirse tres partes. La primera es la historia de la creación del mundo y del hombre. La segunda refiere aventuras de personajes míticos (Hunahpú, Ixbalanqué, Ixquix) y sus luchas con los genios del mal, los señores del Xibalbá. Dioses mayores, profetas, sabios, dioses menores, se mezclan en estas fábulas inmemoriales con animales, árboles y fuerzas de la naturaleza. En es relato los hombres conviven con deidades del mundo superior e inferior, practican los juegos de las poblaciones primitivas, refieren simbólicamente hechos de la vida cotidiana de las comunidades, de la transformación de las tribus, de sus luchas internas. El estudio de las lenguas quiché y cakchiquel ha arrojado luz sobre esos textos permitiendo un interpretación abundante y precisa.


El Popol Vuh narra la historia de la creación de los hombres del siguiente modo:


Primera Creación

Los dioses crearon la tierra y la poblaron de animales dándoles a cada uno un lenguaje, pero como no fueron capaces de pronunciar los nombres divinos, fueron destruidos.


Segunda Creación

Los dioses crean figuras humanas de barro que hablan pero carecen de pensamientos. "De tierra hicieron la carne. Vieron que aquello no estaba bien, sino que se caía, se amontonaba, se ablandaba, se mojaba, se cambiaba en tierra, se fundía; la cabeza no se movía; el rostro (quedábase vuelto) aun sólo lado..."


Los dioses (Constructores o Formadores, según el nombre dado en el texto) resolvieron destruir estas figuras.


Tercera Creación

Corresponde a la fabricación de muñecos de madera con forma humana. Estos muñecos hablaban y tuvieron descendencia, pero como carecían de sangre, se secaron. Fueron solamente un ensayo de la existencia de la humanidad en la superficie de la tierra. Los utensilios de cocina y los animales domésticos se revelaron contra estos maniquíes y una espesa lluvia que bajó del cielo terminó por destruirlos. Los que sobrevivieron huyeron a los montes convertidos en monos.


Cuarta Creación

Después de celebrar nuevo consejo, se produce la creación definitiva del hombre, fortalecido con la sustancia blanca del maíz, con el cual forman la carne de los que serán los primeros padres de la humanidad. Después de recorrer los espacios de la tierra, y como tenían inteligencia capaz de comprender los secretos del Universo, agradecieron su creación a los dioses.


Las Cuatro Edades del Popol Vuh

El Popol Vuh tiene un carácter simbólico y a través de los mitos que lo componen se ha podido leer la historia sistematizada de las distintas etapas del pueblo quiché, desde la prehistoria hasta su edad más avanzada. Frente a esta mito-historia, el PopolVuh aporta un material valiosísimo para la interpretación de la mentalidad primitiva y para el conocimiento del desarrollo de las ideas, las artes, las ciencias y la cultura general de los pueblos autóctonos de América.


Como en todo lenguaje primitivo el del Popol Vuh es metafórico, es decir que se expresa por analogía y no puede explicarse racionalmente, sino mediante un pensamiento con imágenes. Aparece entonces la metáfora, no como un ornamento del lenguaje, sino como una pequeña fábula o mito. Como en los textos sagrados de las más lejanas civilizaciones del universo, el Popol Vuh ofrece las mayores riquezas en el área semántica de las palabras, en un lenguaje que es eminentemente significativo.


Por esta causa, constituye no solamente un documento de estudio para el antropólogo, el sociólogo y el historiador, sino un texto poético de misteriosa resonancia en el ánimo de aquellos que buscan desentrañar el horizonte cultural de la América Precolombina.


El Popol Vuh ha sido colocado a la altura de las más célebres teogonías de la humanidad, por la profundidad de sus ideas y la portentosa fuerza imaginativa. Por otra parte, se lo ha comparado a las antiguas epopeyas de la India y Grecia, por su valor literario y la lucha entre hombres, con la intervención de dioses.


Es una original Biblia indígena, semejante en su relato de la creación al del Génesis bíblico, cuyas similitudes están marcadas en los fragmentos adjuntos.


Dentro del texto, pueden encontrarse muy diversos elementos: relatos mitológicos, fábulas de contenido moral, cuentos populares, narraciones bélicas, vestigios de antiguas poesías, bailables o recitables, etc.; y como protagonistas se mezclan dioses, hombres y animales.

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