martes, 19 de abril de 2011

AZTECAS

Zona geográfica en donde habitaban: Los aztecas establecieron México-Tenochtitlan en el centro del Valle de México, expandiendo su control hacia ciudades-estado ubicadas en los actuales estados de México, Veracruz, Puebla, Oaxaca, Guerrero, la costa de Chiapas, Estado de Hidalgo, y parte de Guatemala. El territorio que se conquistó no fue de un monótono clima, sino que abarcó climas tan variados como el clima polar de alta montaña hasta los climas cálidos.



Vestimenta: Representativa de la función social o estatus, la vestimenta de los aztecas representó su compleja estructura social.

Si bien hay características que se repiten en la mayoría de las culturas precolombinas, esto es, uso de pieles de animales en el comienzo, elaboración de pigmentos vegetales para teñir las prendas, fabricación de tejidos mediante telar, tarea reservada a las mujeres, el uso de plumas y oro para los nobles o el emperador, los aztecas se destacaron por la diversidad de su vestuario y el colorido que presentaban.

En la base de esta sociedad jerarquizada estaban los guerreros, ocupados de cuidar tanto al pueblo como al emperador y sacerdotes, ubicados en la cima de la sociedad, y las arcas de la organización de la que vivía toda la población. Los trajes se diferenciaban según los méritos en campaña, caracterizados por complejos tocados, adornos de oro y conchas.

Las mujeres llevaban el huipil y quechquemitl, camisola, una falda debajo, y mantilla, respectivamente. Los pigmentos para teñir los géneros eran de origen natural, el índigo, por ejemplo, provenía de una planta indigófera y el rojo o púrpura se extraía de un tipo de caracol.

Los hombres usaban el maxtle o taparrabo, una tira de algodón que pasaba por las ingles, enlazándose a la cintura y una especie desandalia llamada cactli que sólo tenían talonera y tiras para ser anudadas a la pantorrilla.

En la actualidad, han cambiado las técnicas de teñido y se han simplificado los modelos, aún así, las mujeres continúan tejiendo con telar, conservándose la tradición en el uso del color.

Los vestidos, tanto de hombre como de mujer, cuando no eran tejidos, se confeccionaban en fibra de Ixtle o del manguey que se obtenía mediante el raspado de sus hojas o ramas, obteniéndose así los hilos. Posteriormente, reemplazaron estas fibras por el algodón.

El arte plumario constituía realmente una destreza particular. De aves propias del lugar o criadas en cautiverio, las plumas se clasificaban por su tamaño y color, sobrevalorándose las de color verde de quetzal, cuya importancia era mayor que la concedida al oro.

Éstas no solo se llevaban en los tocados, también en los escudos de los guerreros, cuyo vestuario en ocasiones representaba a sus dioses.


Desarrollo tecnológico: gracias a sus observaciones determinaron con gran precisión las revoluciones del sol, de la luna, de venus, y, tal vez, de Marte; agruparon las estrellas en constelaciones (que no coinciden con las nuestras); conocieron la existencia de los cometas; la frecuencia de los eclipses de sol y de luna; y pudieron crear un complejo calendario.

Esta observación del cielo les permitió también desarrollar conocimientos de meteorología y así predecir las heladas o establecer las características de los vientos dominantes.

La medicina también tuvo un gran grado de desarrollo. Con su conocimiento de la naturaleza distinguieron propiedades curativas en diversos minerales y plantas. Los sacrificios humanos religiosos (que incluían la extracción del corazón y el desmembramiento del cuerpo) favorecieron un buen conocimiento de anatomía.

Gracias a sus conocimientos de física los orfebres pudieron emplear varias técnicas en su trabajo (como la de la cera perdida), fundir oro con la plata, etc. Elaboraban todo tipo de figuras y adornos pulseras, collares, pectorales, pendientes, etc. Frecuentemente el metal se combinaba con piedras preciosas (turquesa, amatista, jade, cristal de roca) o con conchas.


Arquitectura: El hecho de que la actual capital de México cubra, en la práctica, la antigua Tenochtitlán, capital del Imperio azteca, impide que tengamos una visión completa de las estructuras arquitectónicas y, sobre todo, de la organización del espacio en los centros ceremoniales, o la relación entre estructuras templarias y las construcciones de carácter habitacional.

De hecho, nuestro conocimiento de esta zona se limita a algunos sectores en los que pudieron hacerse excavaciones de carácter restringido o donde se produjeron hallazgos casuales. Así la llamada plaza de las Tres Culturas, en el corazón de Tlatelolco; las excavaciones en el templo mayor, en el subsuelo de la catedral metropolitana, o en los trabajos para la construcción del metro, más algunos templos aislados, como los de Tenayuca o Santa Cecilia, que nos proporcionan una idea de cómo fueron los templos en la zona central del valle de México. A esto debemos añadir algunos otros asentamientos, como los de Malinalco, Zempoala, Teopanzolco o Calixtlahuaca, en los que se han descubierto importantes estructuras de época azteca.

Dos de las más extraordinarias creaciones arquitectónicas de los aztecas fueron Tepoztlán y Malinalco, ambas excavadas en la roca y terminadas con construcciones de mampostería. El templo de Tepoztlán es de planta rectangular y tiene dos salas: a la primera se accede por una puerta dividida por dos pilastras, mientras que en la del fondo hay un banco corrido decorado con relieves que muy bien pudieran ser insignias funerarias. El conjunto del templo descansa sobre una plataforma piramidal con escalinatas limitadas por alfardas. Malinalco, por su parte, es un conjunto irregular de construcciones templarias excavadas en la roca madre, compuesto por seis unidades de las que cuatro al menos presentan una forma circular. La estructura I es la más elaborada del yacimiento y representa un conjunto escultórico de una impresionante belleza. En ambos caso nos encontramos ante un tipo de construcción religiosa que tiene la función de expresar el poder militar y religioso de los aztecas.





Forma de escritura: Los aztecas, y tal vez ya los teotihuacanos mil años antes, hablaban una lengua llamada náhuatl. La escritura mezclaba pictogramas, ideogramas y signos fonéticos. En sus escritos queda reflejada su propia historia, geografía, economía, religión...

Algunos códices han llegado hasta nuestros días. De ellos el conocido como Códice Borbónico es anterior a la llegada de los españoles. Es un libro-calendario con dos partes, la primera un libro de los destinos (tonalamalt) y la segunda las fiestas de los meses (xiuhpohualli).





Producción literaria: La literatura azteca se basaba en la poesía. Los poemas aztecas podían ser recitados o cantados al ritmo de tambores y trompetas. Algunas veces incluían palabras que no tenían ningún significado y que sólo servían para marcar el ritmo. Frecuentemente eran dedicados a los dioses, pero también trataban de otros temas como la amistad, la guerra, el amor y la vida. Algunos reyes fueron famosos poetas, como por ejemplo Nezahualcoyotl de Texcoco (1402-1472).

La mayor parte de los pueblos habitantes de Mesoamérica antes de la llegada de los españoles desarrollaron sistemas de escritura, aunque estos sistemas casi nunca fueron empleados para conservar por escrito sus propias literaturas. La mayor parte de su haber literario se conservó y se transmitió únicamente a través del a tradición oral, y sólo algunas de sus obras fueron trasladadas al alfabeto occidental y conservadas por escrito. De hecho, tan sólo especialistas modernos, tales como Ángel María Garibay o Miguel León Portilla se han dedicado a traducir aquellos textos, por lo que su conocimiento, hasta hace no demasiado tiempo, era del todo inexistente.


El pueblo azteca, conocido también como mexica, fue sin duda el más exitoso de los pueblos precolombinos de Mesoamérica y logró dominar gran parte de su territorio. Los mexicas o aztecas fueron un pueblo de filiación nahua y, por lo tanto, hablante del náhuatl. Desarrollaron una escritura jeroglífica (o ideográfica), aunque en el momento de la conquista española su escritura había alcanzado ya un estadio fonético.


Tristemente, los españoles destruyeron muchos de los -de por sí escasos- registros literarios que guardaban los aztecas. Los que se lograron conservar mejor fueron los que grabaron los misioneros, utilizando el alfabeto occidental.


De estos textos la mayor parte son poemas, que se conocen con el nombre de cuicatl. Los cuicalt incluían bailes y cantos, hablaban sobre la vida y la muerte y solían utilizarse como parte de celebraciones religiosas (estos poemas contaban con una importantísima significación religiosa).


Otra manifestación literaria de tipo religiosa fueron los llamados cantos divinos o teocuícatl, que estaban destinados a los sacerdotes.


Y al margen de los poemas religiosos, los mexicas produjeron también una especie de literatura pa la guerra. Son los llamados cantos guerreros o yaocuícatl.


La poesía tenía una gran importancia en la sociedad mexica y gozaba de alta estima. Los jóvenes de las clases sociales con más recursos solían acudir a colegios llamados calmecac para aprender el arte de la poesía, y a colegios llamados caicalli para aprender el arte del canto. Saber escribir y recitar versos se consideraban buenos atributos en un joven de alta posición.


Tenochtitlán, la capital del Imperio Azteca, así como Texcoco y Cualhtitlán, no por casualidad dos sus ciudades más importantes, fueron los tres mayores centros literarios de la civilización mexica.


Al ser oral, no tenemos muchos registros de los principales autores de esta literatura. Solían ser los reyes quienes se atribuían las mejores obras, y entre ellos se considera a Nezahualcoyotl, que reinó en Texcoco durante el siglo XV, como uno de los más virtuosos.


DIAGUITAS

Zona geográfica en donde habitaban: Habitaban los cerros y valles del noroeste de Argentina (NOA), en las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, norte de San Juan, extremo noroeste de Córdoba (Argentina) y el Norte Chico de Chile, en los valles transversales de las r
egiones de Atacama y Coquimbo teniendo al
oeste de los Ande
s como límite aproximado e
l río Choapa.
Aún se conservan restos de sus ingeniosas con
strucciones llamadas por los quechuas púkara (o pucará) como la Ciudadela de los
Quilmes en Tucumán, Tilcara en Jujuy, Fuerte Quemado en Catamarca, Tolombón, Chicoana, y Atapsi en Salta, etc.


Vestimenta: Del tipo de vestimenta que usaban los diaguitas, se sabe que utilizaron el algodón y la lana de llama. Restos arqueológicos han podido determinar que utilizaban collares y adornos de piedra de malaquita y de conchas.




Desarrollo tecnológico: Los diaguitas eran diestros alfareros. Cada familia fabricaba sus ollas, cántaros y vasijas. Además, había artesanos especializados que reliazaba, las urnas funerarias, donde los diaguitas enterraban a sus muertos. El desarrollo de la alfarería lo clasificaron en tres etapas:

• Diaguita I o "Transición"
Realizaban escudillos (platos semiesféricos achatados) con líneas y figuras geométricas por los lados, desde simples escalas rojo - negro a rojas y negro sobre fondo blanco, divididas por una figura antropomorfa o zoomorfa. En esta fase y en la II aparecieron los jarros zapatos. La metalurgia era simple y escasa.






• Diaguita II o "Clásica"
Construyeron platos con borde cilíndrico, el cual puede abrirse a medida que aumenta la altura.


• Diaguita III o "Diaguita . Inca"
En los diseños aparecieron los triángulos, reticulados y "tableros de ajedrez", los jarros de asa vertical, arríbalos y otros diseños. Los entierros eran acompañados por cerámicas elaboradas con diseños locales y con diseños Incas, pero casi todas elaboradas en los Valles, sólo en casos emblemáticos eran enterrados con cerámicas provenientes del Cusco. La metalúrgica se enriqueció con aportes andinos como cinceles, tumis (cuchillos semilunares) y topus (prendedores) generalmente de cobre o bronce, el oro resultaba muy escaso y asociados a adornos traídos del Cusco.



Arquitectura:
Fueron pueblos sedentarios bien constituido. Vivían en aldeas cuyas chozas estaban elaboradas de un armazón de palos cubiertos por ramas y vegetales.
Sus casas fueron de piedra, con paredes de pircas secas o de barro amasado cuyo espesor oscilaba entre los 0.50 y los 2 metros de espesor En líneas generales, su planta era rectangular y el techo un sólido armazón plano construido con vigas y tablones de cardón recubiertas de cañas, al que se le agregaba un cuadriculado de materia vegetal sobre el que se echaba una capa de barro amasado, mezclado con paja y otras sustancias, construcción denominada "techo de torta".
Aunque la planta rectangular fue lo más común, también las hubo cuadradas, circulares, elípticas, semicirculares y hasta de forma irregular. La superficie cubierta osciló entre los 12 y los 16 m2 aunque las hubo también de hasta 40m2 y más también, posiblemente residencias de individuos de importancia, templos o habitáculos múltiples. Disponían de puertas y ventanas no muy amplias, cuyos cimientos y sus primeras ringleras de hallaban marcados con grandes lajas. Había también de una, dos, tres y hasta cuatro habitaciones que, en algunos casos, se intercomunicaban entre sí e incluso, con otras moradas, a través de corredores, los pisos cubiertos total o parcialmente por lajas.
En las ciudades y poblados diaguitas y calchaquíes destacaban edificios particulares y públicos, estos últimos de carácter militar o religioso y otros, más rudimentarios, que sirvieron silos, almacenes y corrales. Esas poblaciones, que en tiempos de la conquista fueron llamados "pueblos viejos", estuvieron situados generalmente, al pie de los cerros, no así sus fortalezas, los "pucará", que fueron edificados en la parte alta. Hacia ellos se dirigían que los habitantes de las primeras en tiempos de guerra ya que disponían de murallas adecuadas.





Forma de escritura: Había una fluctuación gráfica entre sorda y sonoro (la cual debe originarse en la tradicional mala audición de los españoles frente a las lenguas indígenas)
• Ao, hao, ahao: pueblo
• Gasta : pueblo
• Kakanchik : Nombre de una deidad al parecer de la fertilidad
• Titakin: Señor y rey
• Zupka: "altar", lugar de sacrificio


Producción literaria: El idioma del pueblo diaguita era el kakán, que según las fuentes se lo llama también kaká, caca kaka y chaka. Era una lengua que actualmente esta extinguida, de la que se conservan topónimos y otras escasas palabras en la que el habla coloquial. Existe actualmente un único documento en donde alguien afirma haber tenido conocimiento directo de la existencia de la lengua kakán, que es la carta del Padre Alonso de Barzana de la Compañía de Jesús en Asunción del Paraguay en 1594.
En su pronunciación existían dos tipos de entonación pero no daban los rasgos fonéticos (acentos, alargamiento vocálicos y curva tonal) que las caracterizaban. Se cree que la entonación montañesa es lo único que queda claro, inconfundible, de la desaparecida lengua cacana que en el siglo XVII se hablaba todavía en toda la zona montañesa del noroeste argentino. Nunca se supo cómo se hablaba el kakán, se cree que se hablaba de forma gurutal, es decir, haciendo sonidos verbales y faringeales. La articulación se hacía solo con el paladar.

domingo, 17 de abril de 2011

GUARANIES

Zona geográfica en donde habitaban: Los Guaraníes habitan actualmente, al igual que lo hacían en el pasado, el territorio que corresponde al suroeste de Brasil, noreste de Argentina, Paraguay, parte de Bolivia y parte de Uruguay.
En el pasado su subdivisión de acuerdo al territorio que ocupaban era la siguiente:
Guaraníes de las islas o Chandules: se establecieron en las islas del Delta del río Paraná y en ambas costas.
Guaraníes del Carcarañá: en la actual provincia de Santa Fe, en la desembocadura del río Carcarañá.
Guaraníes de Santa Ana: los denominaron así los españoles por hallarlos en la región llamada Santa Ana, en el norte de la actual Corrientes.
Cáingang o Cainguás: del interior de la provincia de Misiones, Corrientes y Entre Ríos; y en Uruguay hasta la altura de la actual ciudad de Concordia.
Los Chiriguanos: se afincaron en el Chaco salteño y en el territorio boliviano.

Vestimenta: Los hombres prácticamente no usaban ropa, en cambio las mujeres usaban una especie de tapa triangular de plumas o algodón tejido por ellas mismas. Desde la llegada de los misioneros los hombres comenzaron a utilizar un chiripá y una especie de taparrabos (baticolas) confeccionadas con la chala u hojas del maíz, fibra de ortiga o algodón; las mujeres comenzaron con el uso del typoi (túnica del algodón sin mangas, hasta los tobillos), para los días fríos se utilizaba el killapy' una especie de manto hecho con pieles como las del roedor acuático llamado killá o quillá. ( "KYJÁ" es el nombre correcto )
Hombres y mujeres utilizaban adornos, tatuajes con pinturas fabricadas con la mezcla de especies vegetales, complementado con plumas de aves, amuletos colgados en el cuello, collares confeccionados con huesos de animales y semillas.
Los distintivo entre varones y mujeres consistía en que los varones a partir de la pubertad llevaban una especie de clavo (de madera, hueso o piedra) ensartados debajo del labio inferior (tembetá) y las mujeres en las orejas.


transportar las cosechas desde el campo y para guardar adornos, ropa. Con cestería se confeccionaban cernidores para la harina de maíz o mandioca (el trigo no es americano). De calabaza, su cáscara seca, fabricaban platos, botellones. Sus cucharas, morteros para moler el maíz para formar harina, banquitos para sentarse y platos los realizaban en madera.

Desarrollo tecnológico: Confeccionaban sus útiles para cocinar, comer y tomar agua en arcilla. No trabajaron el metal pero eran unos excelentes alfareros. Sus cerámicas eran algunas muy grandes para guardar una bebida de maíz y algunas inclusive servían como urnas funerarias para enterrar a los muertos. También en cerámica fabricaban sus hornos para las pipas para fumar tabaco en sus ceremonias.

Con corteza fabricaban unos recipientes de diferente forma: cilíndricos, con tapa, etc. Se usaban para transportar las cosechas desde el campo y para guardar adornos, ropa. Con cestería se confeccionaban cernidores para la harina de maíz o mandioca (el trigo no es americano). De calabaza, su cáscara seca, fabricaban platos, botellones. Sus cucharas, morteros para moler el maíz para formar harina, banquitos para sentarse y platos los realizaban en madera.



Arquitectura: Los Guaraníes eran indios sedentarios, cuya principal actividad era la agricultura y podían ser reducidos o esclavizados con facilidad por los portugueses llegados a América en busca de esclavos. Obligados a emigrar constantemente para evitar ser capturados por los portugueses terminaron por asentarse en las márgenes de estos ríos.

Esto fue lo que motivo el interés de la Compañía de Jesús a instalarse hacia el año 1550 en la zona, e iniciar la evangelización.

Algunas de las 11 misiones guaraníes conforman el Circuito Internacional de las Misiones, uno de los mayores atractivos turísticos de la región que significan un alucinante viaje a las raíces de América a través de monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad.

Así encontramos la Reducción Jesuítica de San Ignacio Mini, Santa Ana, Nuestra Señora de Loreto y Santa María la Mayor.

Se encuentran ubicadas en la provincia de Misiones en la Republica Argentina




Forma de escritura: Antes de la conquista española de América en el siglo XV, el pueblo guaraní no tenía un sistema de escritura. Los primeros textos en guaraní fueron escritos por misioneros jesuitas, que usaron el alfabeto latino. El abad Antonio Ruiz de Montoya documentó la lengua en sus trabajos Tesoro de la lengua guaraní (un diccionario guaraní-español, impreso en 1639) y Arte y vocabulario de la lengua guaraní (un compendio de gramática y un diccionario, impreso en 1722) entre otros.
El alfabeto y el deletreo usado en esos libros antiguos era a veces inconsistente y sustancialmente diferente de los modernos. En 1867, el mariscal Francisco Solano López, presidente de Paraguay, creó un Convenio de Escritura para regularlo, pero su esfuerzo no dio resultados.
La escritura fue regulada finalmente en el modelo actual en 1950, en el Congreso de la Lengua Guaraní realizado en Montevideo, por iniciativa de Reinaldo Decoud Larrosa. El sistema elegido tuvo influencia de la notación del Alfabeto Fonético Internacional, y ahora se usa en todo el Paraguay.

Producción literaria:Estas tres reducciones —escritura, gramática y diccionario— sirven de soporte a la reducción literaria propiamente dicha. La lista de escritos en guaraní originados en las Reducciones Jesuitas y que vienen a confundirse con toda la producción literaria en guaraní de los siglos XVII y XVIII, es
un claro índice de la reducción de estilos y de temas: catecismos, sermones, rituales y libros de piedad .En su mayor parte traducciones. La letra prestada se resuelve en una literatura prestada. “Era literatura cristiana escrita en guaraní, no literatura guaraní. Se usó la lengua indígena y algunos términos y conceptos de su religión para sustituir ésta por la «fe verdadera» de los conquistadores.
Se produce así un vaciamiento de los valores auténticos, una tergiversación con propósitos de la suplantación cultural. La escritura sirve para ‘dar firmeza a las dominaciones’ “.
Es preciso recordar aquí que la civilización guaraní no conoció la escritura, hecho que, como lo demuestra la etnología contemporánea, no constituye un rasgo de inferioridad ni de lo contrario. Significa, más sencillamente, que la tradición oral era suficiente para las necesidades de transmitir la memoria colectiva, de la misma manera que las escasas cifras que utilizaban bastaban en el sistema de una sociedad no mercantilista. Como bien dice Pierre Clastres: “Los pueblos sin escritura no son menos adultos que las sociedades letradas. Su historia es tan profunda como la nuestra y, a menos de ser racistas, no existe ninguna razón de juzgarlas incapaces de reflexionar sobre su propia experiencia y de inventar soluciones apropiadas a sus problemas”22.
Pero la falta de escritura no significa carencia de literatura. Los Guaraní tenían una, de tal fuerza que al cabo de 400 años nos llega en el esplendor de su diversidad y de sus sutiles matices, habiendo sido capaz de resistir a los embates de todas las “reducciones”. Y nos llega transmitido en un libro viviente, con páginas de labio-lengua-memoria, indestructibles como el aliento del pueblo que la fue creando y recreando desde el amanecer del tiempo. Cabe preguntarse, ¿por qué ni una sola expresión de esa literatura ha sido recogida en tanto tiempo? ¿Por qué tanta saña en la marginación de los textos guaraní? La dinámica del proceso colonial es la primera respuesta; ella establece que las normas, las pautas, las creencias, las leyes, los usos serán los del dominador. Pero, con las reticencias propias al proceso en cuestión, en el resto de América las manifestaciones literarias han sido parcialmente recogidas. ¿Por qué no la de los Guaraní? La respuesta revela el doble nivel de la discriminación represiva, debido en este caso al carácter esencialmente religioso de esa producción. Cantos cosmogónicos y teogó nicos, mitos fundacionales y actualizadores, oraciones que ponen en comunicación al hombre con sus dioses, la palabra poética, con el canto, constituye entre los Guaraní el núcleo más vital, medular de la cultura, su expresión privilegiada y el esqueleto de su ser social.